viernes, 2 de marzo de 2012

"La Fábrica es del pueblo"-Proyecto de alfabetización-Eugenio Bustos




San Carlos posee extensos territorios donde, como en cada lugar del mundo,  ocurren infinidad de cosas. Es un departamento en el que conviven realidades diferentes donde muchas personas y organizaciones aún intentan cambiar algo. En este sentido diversas familias del Cuadro de la Estación de Eugenio Bustos participan de actividades junto al grupo de trabajo “Crece desde el pie”  en pos de construir colectivamente y mejorar sus condiciones de vida mediatas e inmediatas
De este modo, luego de analizar las problemáticas sumamente sentidas de la zona como la falta de agua potable o las situaciones precarias de las viviendas, en conjunto formaron la organización VELPAT  (Vecinos en Lucha por el Agua y la Tierra)  en la que justamente batallan por el derecho al agua y la tierra. Asimismo el año pasado concretaron un proyecto de alfabetización, el cual pretenden continuar, a fines de recuperar la palabra de la comunidad a través del diálogo, las emociones y  los procesos grupales.
Esta iniciativa, según relata Damián Moreno, integrante de “Crece desde el pie”, surgió a partir de debates con los vecinos de los alrededores en los que cada uno planteaba sus necesidades e intereses. En este sentido en uno de los encuentros se manifestó que algunas personas no sabían leer ni escribir por lo que decidieron creer, como dijo el reconocido educador Paulo Freire, en que el proceso de alfabetización tiene como factores esenciales para alcanzar la liberación, “el aprendizaje y la profundización de la propia palabra, la palabra de aquellos que no les es permitido expresarse, la palabra de los oprimidos que sólo a través de ella pueden liberarse y enfrentar críticamente el proceso dialéctico de su historización”.
Fue de esta manera que el grupo envió una solicitud a un programa de alfabetización de adultos a nivel provincial para conseguir una guía sustancial. Los alfabetizadores fueron dos, Damián Moreno y Laura Ceballos, y el mínimo de alfabetizandos que requería este plan era de 5 personas.
En primera instancia el número de inscripciones llegó a 9, pero sólo lograron completar el recorrido de 7 meses 4 de ellos que abarcaban edades desde los 17 a los 60 años. Damián recuerda que se reunían dos veces por semana y guiados por un libro que les enseñaba esta práctica de educar, trabajaban a partir de palabras generadoras. “En el espacio hemos hablado de la vida, de las problemáticas (…) lo más importante que se daba era el dialogo, la discusión. La cantidad de cosas que hemos hablado es lo más rico”, afirma.
Las clases eran dictadas en el salón del Cuadro de la Estación el cual arreglaron, limpiaron y pintaron tanto los niños como los adultos que allí viven. Ante esta situación el alfabetizador resalta tal actitud en reclamo a que en muchas ocasiones esta parte del distrito tiene una imagen negativa. Es por esto que considera necesario “cambiar esa visión y ver qué se puede aportar que”, que los demás sepan que en ese sitio “habita gente que trabaja, que quiere descubrir cosas nuevas, aprender, cambiar su situación”.
Así, con el aporte de cada uno y tras inviernos muy crudos, el proceso se completó y los verdaderos partícipes de esta historia lograron leer y contar un relato  sobre la lucha de una empresa recuperada. De este modo consiguieron grabar el cuento “La fábrica es del pueblo” y luego compaginarlo a modo de obtener un producto final del taller. “Lo importante es que estas familias hayan tenido la voz a través del cuento” reflexiona Damián.
Frente a este contexto el objetivo del grupo es continuar este con el proyecto de alfabetización que aunque es lento y gradual, elimina la contradicción entre educadores y educandos considerando que ambos se educan entre sí mientras se establece un diálogo en el cual se da  lugar a la comunidad a participar de actividades y proponer.
Es por esto que se encuentran actualmente en un momento de evaluación, tratando guiar nuevamente a aquellas personas que necesiten aprender a leer y a escribir. Es la causa por la que ansían continuar construyendo con cada vecino, amigo y quienes deseen incorporarse a esta iniciativa o a cualquier otra propuesta ya que como concluye el integrante de Crece desde el pie, “el salón es un espacio abierto y el objetivo es que se pueda sumar gente a esta lucha del día a día, desde lo productivo, desde la cuestión habitacional, desde la cuestión educativa y para esto hacen falta manos y cabezas que tengan ganas de hacer cosas”.

domingo, 9 de octubre de 2011

Recordar es volver a pasar por el corazón

Como dice el reconocido escritor Eduardo Galeano, “recordar es volver a pasar por el corazón” y generalmente, sólo recordamos lo que nos emocionó, lo que nos llegó al alma.
Ciertamente retroceder en el tiempo, a nuestras etapas de niñez y adolescencia, nos remontan a aquellos cabellos rubios, a los bellos ojos claros a través de los cuales se reflejaba vida, a sus enormes sonrisas, a Maxi y a Cinthia, dos personas que con su gran sencillez  y simpatía dejaron su sello en lo más profundo de nuestro ser, en el alma.
Aún podemos ver nítidamente sus hermosos rostros iluminados, pero más aún, lejos de toda superficialidad, podemos sentir ese brillo que producían con sólo mirar, con cada gesto de amabilidad, compañerismo y respeto.
Hoy y siempre vuelven a nosotros el sonido de las carcajadas de Cinthia, “la China” como su mamá le decía. La gran defensora de los débiles al regresar a casa del colegio, protegiendo fielmente a su “manada”, resguardando a la más pequeña del grupo, quien a pesar de  comenzar la guerra contra el vecino ella debía escudar porque ante todo, era su amiga.
Mientras tanto Maxi con la eterna serenidad que lo caracterizaba, paseaba por las calles en su bicicleta, como un lindo príncipito hacía a cientos de rosas suspirar pero él, frente a su  enorme inocencia, mantenía su constante humildad, sabía desde pequeño que “lo esencial es invisible a los ojos”.
Al crecer, en épocas de adolescencia, ellos mantenían su esplendor. Ella tan alegre y extrovertida, él un poco más tímido y reservado. Ambos llenos de proyectos, en busca de caminos que los condujeran hacia un futuro colmado de amor como el que siempre habían recibido de sus padres, Carlos y Eva.
Con un fuerte valor por la familia que se reflejaba en el afecto que se brindaba el uno al otro, con la admirable unión de hermanos que los representaba, ellos se defendían mutuamente y se enfrentaban con el mundo si era necesario por verse felices.
Día a día demostraban que la vida es un tesoro lleno de diamantes, esas joyas representaban sus grandes pilares en los cuales se refugiaban. La amistad, la familia, el respeto, la salud, la honestidad y el amor enmarcaban cada paso que daban al andar.
Maxi y Cinthia evidenciaban que en lo sencillo se puede encontrar felicidad y diversión como en una mínima picardía o en significativo abrazo. Eran, con sus cortas edades, la prueba de que la juventud lucha por su porvenir más allá de cualquier adversidad que se presenta en este sistema colmado de incertidumbres.
Indudablemente a través de este escrito, de la simple combinación de palabras, no se alcanza a describir seres maravillosos como fueron estas dos personitas. Sin embargo, entre líneas puede leerse lo que dicta el alma.
Quizás el destino nos encuentre alguna vez jugando a las escondidas en los  estrellados campos de Tunuyán, pero hasta entonces, sólo queda en el presente lo que llegó en cada momento compartido al corazón, lo que de ellos nos hizo reír o llorar, lo que de los preciosos hermanos  nos conmovió.
A pesar del tiempo que pasó desde aquel desolado día, cumpliendo su fiel tarea de pasar envejeciéndolo todo, mantenemos viva su presencia convencidos de que desde sus estrellas nos estiran sus manos y nos elevan cuando nos sentimos caer, están presentes en cada momento en el que en silencio anhelamos volver a compartir aunque sea un instante con ellos, están entre nosotros porque como expresa el maestro Galeano, “recordar es volver a vivir”.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Me quiere, no me quiere, me quiero, no me quiero…

La adolescencia es una etapa donde la constante necesidad de aceptación por los diversos grupos sociales forma parte de uno de los principales intereses de los jóvenes. La difusión de estereotipos y la excesiva demanda de consumo que exige el sistema representan, en ocasiones,  dos factores significativos en las relaciones con los demás. En este sentido la autoestima resulta de suma importancia ya que determinará la valoración que cada uno tiene por sí mismo en dichos vínculos.

Durante este periodo los adolescentes necesitan pertenecer, por decirlo de algún modo, a un circulo. En tanto se vuelve imprescindible para muchos de ellos, agradarle a las demás personas, sin advertir si es valorada o no su verdadera personalidad. Ocasionalmente cuando no logran este objetivo se sienten frustrados y en efecto disminuye su autoestima.

En este marco, la alta difusión de estereotipos que presentan los medios de comunicación masiva, han influido en los tratos entre los jóvenes. Así es común escuchar llamarse o señalarse como “el gordo”, “el villero”, “la rubia boba”, “el negro”, “el boliviano”, etc. Al parecer la estigmatización propuesta por los media se ve reflejada en sus conductas y por consecuente, siempre afecta a la valoración personal de quienes son, en cierta medida, agredidos por estos calificativos.

Por otra parte la desmedida ansiedad de poseer lo que el sistema “impone” a través de un sin fin de publicidades que en sus discursos manifiestan lo felices y glamorosos que seríamos si tuviéramos tal o cual cosa, provocan la necesidad en los jóvenes de adquirir el ultimo celular por ejemplo, para sentirse satisfechos con ellos mismo. A veces la imposibilidad de acceder a estos bienes materiales los aflige y les crea un pensamiento de inferioridad frente a quienes tienen un “buen pasar económico”.

Dicho esto es fundamental advertir la importancia que conlleva la estimación propia de los adolescentes considerando que poseer una autoestima elevada a lo largo de este ciclo podría determinar gran cantidad de aspectos con respecto al futuro, como plantearse metas y proyectar para su vida adulta.

En contraposición y lo más preocupante se traduce en que los jóvenes con baja autoestima, generalmente, se sienten con miedo a mostrarse y construyen su identidad no en base a lo que son, sino en relación a  lo que los demás esperan que sean. De esta forma muchas veces no triunfan en el terreno de lo personal teniendo en cuenta que ciertamente se reprimen y se sienten mal a pesar de parecer que lo tienen todo.

El desafío está, entonces, en lograr llamar a la reflexión sobre los verdaderos pilares importantes en la conformación de su propia identidad así como promover políticas de igualdad y desmembrar las grandes imágenes “estándar”  fomentadas por el sistema.

martes, 14 de junio de 2011

Libertad de expresión

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión”, este derecho se encuentra garantizado en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. No obstante hoy nos preguntamos, como jóvenes y estudiantes, si realmente es respetado y respaldado el privilegio de buscar, recibir y difundir información.
Históricamente los gobiernos han utilizado la “seguridad nacional” como excusa para acallar la oposición política y las críticas. En Argentina podemos remontarnos al pasado, al cruento golpe de Estado del `76 en el que el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional silenció a miles de argentinos que defendían sus convicciones.
Actualmente, aún en democracia, la libertad de expresión continúa siendo coartada. Comunicadores y periodistas deben informar según la línea editorial del medio en la que trabajan y quienes se informan a través de la radio, la grafica o la tv se encuentran a la merced de sus noticias y de la forma en que los mismos las presentan.
Hoy este derecho en ocasiones parece ser tan solo una utopía. Es común que seamos considerados incapaces de opinar, de conocer sobre política, sociedad y el mundo. Aparentemente nuestra “inexperiencia” nos prohíbe adquirir ideologías fundamentadas. En el sistema educativo algunos docentes o directivos mantienen lineamientos de la llamada “Escuela Vieja”, una antigua teoría en la que la figura del educador era la única autoridad y su palabra siempre verdadera e incuestionable. Los estudiantes tenemos el derecho de poder objetar, buscar, imaginar y crear en nuestro proceso de formación.
Existen casos además, en el que el círculo familiar obliga a reprimir pensamientos; el miedo se impone a la hora de elegir y decir en una sociedad en la que muchas veces los homosexuales son enfermos, las tribus urbanas  anormales y los artistas  hippies drogadictos.
Quizás somos la tan nombrada “juventud que está perdida”, pero no figura como calificativo excluyente en la Declaración que respalda el derecho de la libertad de expresión. Por esto afirmamos desde la más profunda convicción que consideramos que el debate abierto y el respeto por los derechos humanos deben ser el único marco en el que la seguridad y el desarrollo puedan sostenerse.
Claramente diferenciamos la libertad del libertinaje, más aún adherimos a la protección de quienes hablan y expresan sus ideas abierta y libremente en todo el mundo, de quienes defienden los derecho de los sectores más desprotegidos. Reclamamos el respaldo del trabajo de los periodistas que sacan a la luz violaciones de derechos humanos; de los trabajadores comunitarios que imparten educación en materia de igualdad, de los sindicalistas que defienden los derechos de los trabajadores, de las mujeres que trabajan por la promoción de los derechos sexuales y reproductivos y de los ecologistas que ponen de manifiesto el impacto que los proyectos de desarrollo tienen en los derechos agrarios de los Pueblos Originarios.



viernes, 13 de mayo de 2011

Palabras bonitas difíciles de lograr

En primer lugar los comunicadores sociales debemos ser capaces de responder por nuestra labor de constructores de sentidos, convertirnos de este modo en  “sujetos morales” que inevitablemente implica involucrarnos socialmente, ser partícipes de la construcción de una cultura solidaria. No podemos dar la espalda a la realidad del Otro con la excusa de que no nos compete, que no es nuestro problema.
“Somos difusores de ideas, de las nuestras y de las ajenas, de las que compartimos y a veces de las que no compartimos”[i], somos responsables de las atmosferas que creamos. Vale reflexionar que cuando la rentabilidad económica se convierte en el único referente de la vida social, se abren  puertas al más desmedido individualismo que tarde o temprano constituyen un obstáculo en la armonía y convivencia social. En la cultura contemporánea existe el riesgo de que las esperanzas de la gente, al ser manipuladas por grandes medios de comunicación, se vuelvan tan solo en apetito de consumo, pierden su libertad.
“Somos obreros y guardianes de la palabra, de la hablada y de la escrita[ii]. Bien citaba Voltaire, un reconocido filósofo de la Ilustración, “no comparto lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En este sentido creemos en la libertad de expresión y personalmente, en la valoración de la cultura lingüística y de la escritura que parece desaparecer con el incontrolable avance tecnológico.
“Somos educadores en cada una de las relaciones y situaciones en la que estamos, dentro y fuera de las aulas”[iii]. Es frecuente encontrar en diarios, radios y televisión aluviones de noticias sobre la vida privada de algún personaje de la farándula, por ejemplo, y por consiguiente observar a miles personas opinar y preocuparse, dejando de lado otras inquietudes como la ausencia del trabajo digno, la salud desatendida, la contaminación que amenaza al mundo, etc.
En este sentido, la constante desinformación parece mantener a la sociedad distraída por el gran negocio de compañías administradoras de la libertad de pensar y generadoras de agendas. No obstante, aun existimos comunicadores, que quizás no cambiemos esta realidad, pero podamos aportar siendo la voz de quienes no tienen voz y facilitadores de aquellas voces acalladas en el tiempo.
Un gran trabajo y responsabilidad guardamos los comunicadores  en nuestras mochilas intentando cumplir nuestra  noble función que requiere una mirada amplia e integradora del mundo y un compromiso irrenunciable con la sociedad en la que vivimos.
                                        Alejandrina Zotelo


[i]  Ramírez Mariano, “¿Qué somos los comunicadores sociales?”
[ii] Ramírez Mariano, “¿Qué somos los comunicadores sociales?”
[iii] Ramírez Mariano, “¿Qué somos los comunicadores sociales?”

viernes, 15 de abril de 2011

“Eh... fijate”

Entre notas musicales y notas periodísticas, una futura comunicadora social crece profesionalmente y fortalece sus ideales. Caminando hacia la utopía, que parece alejarse cada vez más, la estudiante se aventura en un largo recorrido en el que su meta principal es despertar a quienes duermen frente a la “verdad



Descubriendo nuevos universos, explorando caminos desconocidos en los que se encuentra y compromete, Mariana Santarossa cursa segundo año de la Tecnicatura Superior  en Comunicación Social con orientación en el desarrollo local y regional, en el Instituto de Enseñanza Superior Valle de Uco 9-015, apostando a un cambio en la sociedad y en aquello que se nos presenta como realidad, involucrándose a través de su gran pasión, la música.

En uno de los parajes de San Carlos, rodeado de naturaleza y un bello paisaje, en Villa Chacón, donde se respira tranquilidad y tradición, vive Manita, como la llaman sus amigos. Allí, según su mirada, donde la gente es conservadora como en todo el departamento, paradójicamente ella piensa en revolución.
Mariana es baterista y considera al instrumento como una extensión de su ser. Forma parte de una banda local, Skatimbaos, en la que intenta plasmar su potencial y transmitir junto a sus compañeros,  ideales u opiniones con respecto a la realidad política y social.

Reunidas en su casa, ubicada en el pequeño barrio del pueblo, Mani me comenta que desde los comienzos de la banda, ideológicamente, tuvieron grandes referentes como a Ernesto el “Che” Guevara, al subcomandante Marcos, a Emiliano Zapata y a Perón entre otros, aunque admite continuar en una búsqueda, manteniendo una postura abierta a conocer nuevas corrientes ideológicas, respetando a cada una de ellas. Por otro lado, agrega que, musicalmente, Skatimbaos ha sido influenciado por los más diversos géneros como el rock, el reggae, el punk hasta el pop  y  el ska.

“Somos una banda de protesta” afirma orgullosa Mariana. Con su música, Skatimbaos, trata de comprometerse con la realidad social como deben hacer los comunicadores, compara Manita.  El grupo intenta mostrar a la gente verdades que quizás no advierten, difundir a través de sus melodías, algún  mensaje. Para ella es necesario que las personas despierten y vean más allá, decirles “!eh! ¡Fijate!” me dice  convencida la batera.

En el transcurso de la entrevista Mani se muestra decidida de caminar sobre el sendero de la comunicación social, y me confiesa que relaciona lo que aprende en cada materia de la carrera con la música. Los conocimientos y experiencias que encuentra en el estudio, le permiten validar las letras de sus canciones y sostenerlas sobre una base sólida de argumentos correctamente fundados.

Firme en sus ideas, Manita expresa que la sociedad debería replantear diferentes problemáticas sociales, procesos, políticas y reflexionar. Lograr esto es su mayor objetivo como comunicadora, y por el momento el  canal inicial para lograrlo es su música.

Aprovechando un momento de silencio en el que parece repensar sus respuestas, le pregunto acerca de los medios de comunicación locales, a lo cual ella responde que siente que los mismos, están más preocupados en ningunearse unos a otros por diferencias políticas, que en informar o contribuir en el desarrollo de la región. Considera que cada uno al representar distintas doctrinas, en el momento de juzgar acciones de cada partido, no realizan criticas constructivas, que por el contrario, desatan peleas mediáticas en pos de denigrar la imagen del otro. “Quizás la gente se canse de quedar en el centro de tantas peleas, que en ocasiones ni siquiera persiguen un fin ideológico sino económico” piensa Manita. Cree necesario que la población de cuenta de ello y adquieran un espíritu crítico a la hora de recibir el discurso de los media.

Por estas falencias y muchas veces por la falta de ética profesional en el ámbito, según Mariana,  es que apuesta a un cambio en su comunidad, escapando a cualquier posibilidad de un  desarraigo de su lugar natal.  Desea arriesgar ante una sociedad que considera todavía, muy estructurada y rígida.

El tiempo retrocede y Mariana recuerda que desde pequeña jugaba con amigos y primos a grabar programas de radio, a realizar trabajos musicales. Rememora que luego en la secundaria uno de los espacios curriculares favoritos fue comunicación, por lo que decidió comenzar a navegar en este inmenso mar que le propone la comunicación social y que la deslumbra con mágicos faros constantemente.

Al regresar a su presente, Mani reconoce que más allá de la música, ha divisado flamantes horizontes en los que se proyecta trabajando. Así, por ejemplo el mundo de la producción y la edición le parecen fascinantes, como el gran universo de la fotografía, el cual ansía explorar minuciosamente.

Además, entre los grandes hallazgos en el corto tiempo recorrido sobre el planeta de la comunicación social,  Mariana realza al periodismo de investigación como una brillante labor, ya que implica una enorme responsabilidad cargada de adrenalina que busca  conocer y transmitir diferentes mensajes,de una manera distinta  a la de su música.

Finalizando la entrevista, Manita manifiesta  cierta incertidumbre y predisposición frente a lo que vendrá laboralmente. Todavía, según sus propias palabras, queda un gran recorrido, en el que la lupa y la verdad son sus grandes herramientas.

Efectivamente no existe una bola de cristal en la que se pueda contemplar el futuro profesional de la gran batera. No obstante, aunque el final de este camino resulta inquietante, ya se puede avistar que, Mariana Santarossa, “La Manita”, sostendrá sus principios sin importar, ocupación, tiempo ni lugar. Y que, principalmente, defenderá y luchará promulgando la igualdad, la democracia y la libertad como valores, homenajeando así, a uno de sus grandes referentes, el inolvidable Subcomandante Marcos.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Una nueva historia

Actualmente los dueños del cine Real son los hermanos Raúl y Andrés, hijos de Luis Bianchetti quienes  firmaron un convenio con el gobierno de turno del departamento en el que acordaron la remodelación del mismo en vista de una pronta compra del edificio por parte de la comuna.
Las tareas de remodelación ya están en marcha y se estima su finalización en treinta días. El presupuesto  ronda los $400.000. Se refaccionarán las butacas, el cielorraso y los sanitarios. Además se realizará la pintura completa tanto del hall  como la del frente exterior, así lo  aseguró el Director de Obras Públicas, el Ingeniero Ricardo Lo Giudice.
El objetivo de esta reparación es poner en funcionamiento dicho cine para la realización de actividades cinematográficas y culturales. La comunidad se encuentra expectante ante la propuesta ya que se revalorizará el mismo como un legendario patrimonio de nuestra sociedad. Raúl Bianchetti remarcó la importancia de continuar con los deseos de su padre, que el cine sea una gran sala de espectáculos y que continúe reuniendo a la comunidad.